La campaña de las Elecciones Generales del 28 de abril en España acaba de arrancar y el partido de izquierdas Nosotras Podemos ha anunciado que, si gobierna, prohibirá que los medios de comunicación se financien con dinero de la banca.

Su secretario general, Pablo Iglesias, argumenta que solo así se puede asegurar la independencia del periodismo. Denuncia a cadenas de televisión y diarios por haber contribuido a la difusión de pruebas falsas fabricadas contra él y su partido por un grupo de policías corruptos.

El director del programa Al Rojo Vivo de La Sexta, Antonio Ferreras, sufrió la embestida de Iglesias en sus carnes en una entrevista en directo por este motivo.

El objetivo de todo esto, según la formación morada, es desprestigiarles asegurando que recibían dinero de Venezuela e Irán.

No hay que descartar que Nosotras Podemos esté aprovechando también la situación para enviar un mensaje a los propietarios de los medios: o me tratáis mejor o tenéis a un peligroso enemigo enfrente. Una suerte de ‘plata o plomo’, para entendernos.

En cualquier caso resulta muy interesante echar echar la vista atrás para entender de dónde viene la idea de que los medios son un instrumento al servicio de las élites para frenar la democracia.

60 años de ingeniería social

Acudimos a Alex Carey, sociólogo y psicólogo australiano que estudió la propaganda en los EEUU desde la IGM hasta la era Reagan.

El autor señala que el siglo XX estuvo marcado por tres desarrollos de gran importancia histórica: la democracia, las corporaciones y la propaganda que estas pusieron en marcha como medio para protegerse de la democracia.

Para Carey, la estadounidense es la sociedad de los países industrializados más manipulada.

Más de 60 años de ingeniería social de las corporaciones ha permitido alcanzar el sistema de librecomercio, la globalización y poner en marcha la Organización Mundial de Comercio.

El papel que juegan los medios según el autor ha sido el de convencer al ciudadano para que renuncie a sus derechos y aspiraciones, dado que la fuerza no es un método eficaz para lograrlo.

La grandes corporaciones utilizan la propaganda para manejar la opinión pública, identificando  el sistema liberal con valores positivos y a los sindicatos con gobiernos intervencionistas, opresión y subversión.

¿Las técnicas para lograrlo?: Relaciones públicas, comunicaciones corporativas y educación económica.

Un complejo de instituciones se habrían creado según Carey para monitorizar la opinión pública y mantenerla dentro de los límites asumibles.

Durante décadas las empresas estadounidenses dominaron estas técnicas hasta que las empresas de otros países comenzaron a copiarlo.

Protegerse de la democracia

Alex Carey identifica varias fases de expansión de la democracia y los sindicatos, que terminaron cada una de ellas con asaltos de la propaganda para ponerles punto final.

  • El primero se produjo durante la IGM, periodo en el que se impusieron ideales de izquierda y a los que se puso fin en los años veinte.
  • 1932 a 1950 fue el segundo periodo y abarcó la gran depresión y IIGM hasta la era MacCarthy en los 50 y su caza de brujas.
  • La tercera llegaría ya con la época Reagan y el éxito de todas estas campañas.

Generalmente la propaganda se asocia a los regímenes autoritarios, razona Carey, pero realmente para qué la necesitarían este tipo de Estados si los ciudadanos no tienen capacidad de expresarse, argumenta Carey, que apunta que donde realmente se necesita es en las democracias.

Fabricar consentimiento

En 1921 el periodista norteamericano Walter Lippmann dijo que la democracia necesita la fabricación del consentimiento mientras que la industria de relaciones públicas hablaba de ingeniería del consentimiento. En un estado en el que no se puede controlar a la gente por la fuerza, es necesario dominar lo que piensan.

Los orígenes de las relaciones públicas nos retrotraen al periodo que va de 1890 a 1920, un periodo en el que en el mundo anglosajón se fue ampliando progresivamente el derecho a voto. Y por tanto surgió la necesidad de controlar la opinión.

En 1930 se formó un comité del Congreso de EEUU para investigar las actividades de diseminación masiva de propaganda de la patronal de la época con el objetivo de influir en la legislación mediante la influencia en los ciudadanos. El Congreso en su investigación alabó la ambición de esta patronal y destacó el miedo que suscitaban sus acciones.

Las élites mandan

Para finalizar añadimos las cuatro razones con las que Chomsky justifica que los medios se encuentran al servicio de las élites.

Tomo prestados los puntos de la entrada en la wikipedia (sí, soy fan de la wikipedia) en la que se habla sobre su libro Los guardianes de la libertad, titulado en su versión en inglés como Manufacturing consent: the political Economy of the mass media, en referencia al concepto acuñado por Lippmann.

  • La mayor parte de los medios de comunicación están en manos de grandes corporaciones; o sea, pertenecen de hecho a las élites económicas.
  • Los medios dependen de la publicidad de las élites económicas para su subsistencia.
  • Los medios deben producir un flujo permanente de nuevas noticias. Los principales proveedores de noticias son los departamentos de prensa de los gobiernos o de las grandes corporaciones.
  • Los grupos de influencia pueden organizar respuestas sistemáticas ante cualquier desviación sobre las opiniones que sustentan.
  • Anticomunismo: las opiniones de izquierda son consideradas como «antipatrióticas».

Si quieres saber más, te recomiendo que consultes esta serie de vídeos sobre el tema que he consultado en youtube y que es realmente interesante.