Imagen de Alfred Hitchcock

Hay quien dice que esta fue la primera pieza de branding de la historia. Exagerado o no, la película de diez minutos que Martin Scorsese dirigió para Freixenet hace más de diez años es un joya de la publicidad que no merece ser olvidada.

Ocurrió en la Navidad de 2007. En las pantallas de los cines españoles se estrenó un anuncio con el que Freixenet hizo historia y con el que se adelantó a los tiempos.

The key to Reserva

Rompiendo todos los tópicos propios de esta festividad, la conocida marca de cava sorprendió al público cinéfilo con una breve película en la que se entrecruzaban dos historias distintas:

  • La del descubrimiento de un guion inacabado de Hitchcock entre los archivos de un gran estudio que Martin Scorsese ha decidido filmar
  • Y la del propio relato inacabado de Hitchcock, una historia llena de suspense y tensión.

Con el título The key to reserva, la cinta basada en un guión de Ted Griffin (Oceans Eleven, Matchstick men), nos trasladaba al universo del aclamado director británico empleando la estética y recursos propios de sus películas.

Se trata de una única escena que transcurre en el interior de un teatro.

Mientras la orquesta interpreta una pieza de música clásica, en los pasillos vacíos, un hombre sale de un despacho con una caja de madera bajo el brazo.

Tras mirar a derecha e izquierda y comprobar que nadie lo ha visto, corre escaleras arriba hacia uno de los palcos en el que se esfuerza por buscar la llave. Pero sus movimientos no pasan desapercibidos y varios personajes tratarán de frenarle.

Dentro de la historia, la botella de Freixenet Gran Reserva se integra en el desenlace de la película con total naturalidad.

Se trata de uno de los primeros ejemplos que tenemos en la historia de la publicidad en el que el producto se convierte en el elemento central de la trama.

No se trata solo del típico product placement, sino de incorporarlo al propio argumento de la historia.

La acción tras la cámara

Pero además, la cinta incorpora en paralelo el relato de lo que ocurre detrás de la cámara.

Como si de un reportaje de televisión se tratase, Scorsese nos cuenta cómo (supuestamente) ha dado con tres páginas y media de un guion inacabado de Hitchcock.

Nos lleva a su despacho y nos explica cómo se pone marcha el proyecto para grabar la cinta y el reto que ello supone. Asistimos también al rodaje y vemos cómo se graba.

El branded lo filma uno de los mejores directores del mundo y rememora la estética del Hitchcock.

Deja de lado cualquier complejo que pueda frenar a una marca a introducirse en una película y lo hace con una enorme audacia.

Toda esta historia termina con un rotundo éxito entre la audiencia española y con las cadenas de televisión nacionales haciéndose eco de ello en los informativos.

Ahora olvidado, este anuncio es sin duda una obra maestra en la que el cine y la publicidad se dan la mano.