Los redactores publicitarios viven obsesionados con captar la atención de su audiencia y sorprenderla. Te desvelamos las 7 técnicas que siguen para crear textos que hacen que te gires, leas…. y compres.

Los análisis A/B permiten medir más allá de toda duda el poder de atracción que tienen algunas palabras. Esta técnica consiste como sabes en publicar un mismo texto con dos titulares o imágenes distintas. Se cambia un único elemento y se compara. Enseguida se comprueba que uno de ellos es, por lo general, mucho más efectivo. ¿Por qué?

En lo que a la parte del texto se refiere, el secreto se encuentra en lo atractivo que sea el copy, como ya te imaginarás. Dominar la escritura persuasiva es un arte con dos claros maestros en la historia reciente: los publicistas Claude Hopkins y David Ogilvy.

La psicología es la clave de la técnica. Las palabras son palancas con las que conseguimos crear imágenes en la mente de otra persona, con las que activamos mecanismos de respuesta que se crearon hace miles de años y que todos compartimos.

Para acertar con un texto lo primero es conocer, por tanto, las preocupaciones e intereses de tu audiencia o cliente, saber lo que realmente le mueve.  Si quieres que te dedique unos minutos de su atención y se tome la molestia de leer algo, con el esfuerzo que eso requiere, tienes que darle una buena razón.

Y esa razón es lo que le prometes que ganará. Así de sencillo. Por eso la primera de las 7 claves para convertirte en un copywritter que arrase en internet y consiga todo lo que se proponga es:

  1. Ofrecer algo imprescindible: debes ofrecerle, prometerle, advertirle, plantearle algo que, prácticamente , represente para él la diferencia entre la vida y la muerte, el triunfo o el fracaso más absoluto, ganar o perder. Parece exagerado, pero ese es el instinto ancestral de supervivencia que le obligará a pararse y escuchar lo tengas que decirle.

  2. Por lo tanto, debes hablarle de cosas fundamentales para él: destaca la ventaja que le aportará lo que le ofreces -la palabra `gratis’ es casi mágica-, lanza una alerta o empújale a tomar una decisión de forma urgente para no perder una oportunidad única ´-¡últimas unidades!, ¡solo esta semana!-.

    En el fondo le estás ofreciendo que aproveche una oportunidad o información que le aportará una ventaja frente al resto del grupo, del resto de competidores. Por supuesto cualquier cosa que implique sexo y estatus representa una clara ventaj, en este caso para perpetuarse o mantenerse.

  3. Dirigirse al usuario por su nombre es un truco habitual y lo verás en los emails que recibes y que siempre suelen estar personalizados. Alguien dijo que lo que más le gusta a escuchar a una persona es su nombre. Es un subidón de autoestima.

  4. El miedo es otra estrategia clásica. Hazle notar que si no hace algo se enfrentará a consecuencias nefastas, perderá algo importante, tendrá graves problemas. Aquí hay que tener un punto de ética y no pasarse, procurar que la advertencia sea real.

  5. La provocación nos puede servir para sacar al cliente de la apatía, para empujarle a la acción. Se trata de que se implique. En esta línea van muchos programas de televisión en los que vemos a los tertulianos dividirse en dos bandos para generar polémica.

  6. Los determinantes y los numerales siempre funcionan. Internet está lleno de listas con las 7, las 10, las 100 mejores canciones, recetas de cocina, lugares que visitar. Muchas noticias comienzan con “así, aquí, este..”. Sencillamente el lector entiende que se encontrará respuestas concretas y prácticas sobre un tema que le interesa, ahorrará tiempo y esfuerzo y eso, nos encanta.

  7. También funcionan bien las preguntas. Hay un nuevo género en internet que podríamos denominar “How to” o “Como”. Pero también nos vale: cuántos, cuándo, quién o quiénes, dónde.

    Cualquier artículo que prometa resolver una duda o problema tendrá éxito porque hoy en día los internautas acudimos constantemente a los buscadores para plantear dudas, preguntas, encontrar “Hacks” o “trucos” y solucionar problemas o dudas que tenemos.

Este es el razonamiento que se encuentra detrás de muchos textos publicitarios. A menudo se combina con el potencial que ofrecen las historias. Crea un héroe con un conflicto (algo que necesita conseguir para sobrevivir o salvar algo importante para él), adereza con una serie de pruebas a superar, un villano… Conseguirás atrapar a tu audiencia, que te recuerde y convencerle.